Pero no pudo agarrarnos a los tres. Yo escapé, agarré un ladrillo y se lo pegué en la nuca. Lo desmayé. Él nos persiguió por el fondo de mi casa y no logró agarrarnos. Hasta que llegaron mis padres y llamaron a la policía.
Luego nos felicitaron por haber atrapado a un traficante de niños...







